Controlar la recepción de materias primas: permiten verificar que los ingredientes se han recibido y almacenado en las condiciones adecuadas y en temperaturas
correctas para evitar el crecimiento de microorganismos que puedan afectar la seguridad alimentaria.
Apuntar los controles de plagas: los registros de control de plagas permiten verificar que se han realizado las inspecciones y tratamientos necesarios para evitar la presencia de plagas en el establecimiento.
Dejar constancia de las formaciones realizadas al equipo: los registros de formación permiten asegurar que todo el personal ha recibido la formación necesaria para realizar su trabajo de manera segura y eficiente.
Registrar las elaboraciones diarias: los registros de elaboración permiten verificar que los productos se han elaborado siguiendo las recetas y procedimientos establecidos, lo que es importante para asegurar la calidad y uniformidad de los productos.
Hacer pruebas de trazabilidad: los registros permiten realizar un seguimiento preciso de la procedencia de los ingredientes y de los productos terminados, lo que es esencial en caso de una alerta alimentaria.
Registrar los productos donados: los registros de donaciones permiten verificar que los productos donados cumplen con los requisitos de calidad e inocuidad establecidos.
Llevar un control de las mermas: los registros de mermas permiten identificar las áreas donde se generan más desperdicios y tomar medidas para reducirlos, lo que es importante para minimizar el impacto ambiental y reducir los costos.
Controlar el agua potable del establecimiento: los registros de calidad del agua permiten verificar que el agua utilizada en el establecimiento es potable y cumple con los requisitos de calidad e inocuidad establecidos.